Situación:
Cáceres C. de España capital de la provincia homónima y centro comarcal del Campo de Cáceres; 73.915 habitantes Emplazada en una colina perteneciente a la sierra de la Mosca, en cerca del Tajo.
Economía:
Cáceres constituye el centro comercial y administrativo de una comarca eminentemente agrícola y ganadera. Su industria, todavía poco desarrollada, se centra en el sector alimentario. Universidad laboral.
Historia de Cáceres:
Cáceres tiene un rico patrimonio cultural, cuyo estado de conservación la declaró como Monumento Nacional en 1949, y su proclamación por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1986.
La muy temprana ocupación humana de su entorno se ve en las pinturas rupestres paleolíticas de la cueva de Maltravieso. No faltan restos del poblamiento de la Edad de los Metales, como la cueva del Conejar, conformada, igual que la anterior, en el área próxima del calerizo.
Pero los primeros rastros de ciudad en Cáceres son de la etapa romana que la llamó Norba Caesarina, fundada con campamentos militares en el año 29 a. C. por el cónsul Lucio Cornelio Balbo. De esta época hay inscripciones, piezas escultóricas y fragmentos de la muralla, construida en los siglos III y IV d. C., y de la que persiste en pie la puerta oriental, conocida como Arco del Cristo.
Tras un abandono de la ciudad romana, la ciudad cobra nueva actividad con la llegada de los árabes. La población árabe reconstruye el núcleo intramuros, y reedifica sus murallas y torres de tapial sobre los sillares graníticos romanos. Los restos de esta época -gran parte de la cerca de la alcazaba y el aljibe del desaparecido alcázar, hoy palacio de las Veletas- son de la etapa almohade, a fines del S. XII, momento inestable por el avance de tropas cristianas.
Con la Reconquista cristiana, en 1127 o 1129 tras años de numerosas contiendas Cáceres se convierte en una villa de realengo, condición que mantiene hasta 1882, cuando Alfonso XII la erige en ciudad. Durante los siglos XIII y XIV algunas familias del norte de la península comienzan a construir sus casas en el recinto amurallado, sobre el sustrato musulmán, dando lugar a la arquitectura característica del casco antiguo de Cáceres: edificaciones de gran carácter defensivo, con paramentos lisos a base de mampostería y sillares graníticos. De finales del S. XIV, y de las reformas, ampliaciones y nuevas construcciones efectuadas durante el XV y XVI, datan la mayoría de los edificios que componen el casco antiguo cacereño. Sus múltiples torres palaciegas, muchas de ellas desmochadas a mediados del S. XV por orden de los Reyes Católicos como castigo a las facciones aristocráticas opuestas a su causa, son un testigo de los conflictos nobiliarios que asolaron Extremadura al final de la Edad Media.
La actividad constructiva es un síntoma de impulso económico, nacido de la conquista de América, que hace un importante crecimiento demográfico. La ciudad desborda las murallas, y crea barrios extramuros en torno a la Plaza Mayor -que sustituye a la vieja plaza de Santa María-, en el lado occidental, y la denominada "judería", que se descuelga por el lado oriental del barrio antiguo. Se construyen también iglesias extramuros, que configuran nuevas, y palacios en torno a la Plaza Mayor, que muestran rasgos constructivos del nuevo estilo renacentista.
Tras el S. XVII de crisis hay una recuperación en el XVIII, que se producen reformas urbanísticas, se reconstruye la entrada principal al barrio antiguo -Arco de la Estrella-, se inician empresas constructivas -Iglesia y colegio de la Compañía de Jesús-, y se reforman palacios, conventos y ermitas. La modernización del núcleo cacereño fue el establecimiento de la Real Audiencia a fines del S. XVIII, y su conversión en capital de la Alta Extremadura en 1833.
Pero estas funciones administrativas no terminaron de hacer despegar a la ciudad, y su trazado urbano permanece inalterado hasta fines del S. XIX o inicios del XX, momento en el que se hacen los primeros ensanches: calle que une la Plaza Mayor con la de San Juan, o el futuro Paseo de Cánovas. De igual modo, el descubrimiento de yacimientos de fosfatos en 1864 cerca del núcleo urbano -Aldea Moret-, y la inauguración del ferrocarril en 1881, permiten la ampliación de la ciudad a principios del S. XX. Igualmente el palacio de la Real Audiencia y la Plaza de Toros serán focos de atracción. Estas áreas de expansión permiten el una arquitectura pseudomodernista y de renovación de una burguesía agrícola y comercial, que marca el último momento de florecimiento constructivo de la población. Actualmente Cáceres es un núcleo universitario y de servicios, con una creciente actividad cultural, consolidada por su declaración como Patrimonio Mundial. Nos encontramos, en definitiva, con una ciudad que conjuga la modernidad con una extraordinaria herencia histórico-artística, ofrece simultáneamente en un sólo recinto grandes servicios turísticos, y uno de los más sugerentes y auténticos viajes al pasado del circuito monumental español.
domingo, 11 de enero de 2009
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